15.4.08




se irán las horas desde los días

como una espiral desde su eje

a lado alguno, en fuga, sean

las diez como la una, inexistentes.


serán la ausencia desde una clave

en la fugaz existencia de dios.

la carne llena de rigor muerto;

los cabos sueltos de vital tenor.


como de piedra los gestos quedados

son en las facciones tallados, así,

impávidos marcos de esta sorpresa,

que vino como se fue, sin quererlo.